El vino atraviesa uno de los cambios más profundos de las últimas décadas. El consumo disminuye en numerosos mercados, el perfil del consumidor evoluciona, las nuevas generaciones se acercan a la copa con criterios diferentes y el valor de una botella ya no depende únicamente de lo que ocurre en el viñedo. También influye la capacidad de transmitir una historia, defender un origen y construir una identidad reconocible.
En ese nuevo escenario, los grandes desafíos del sector ya no se limitan a producir mejores vinos. La distribución, la hostelería, la comunicación, la formación del consumidor y la manera de presentar cada proyecto resultan hoy tan determinantes como la calidad que encierra una botella.
Canarias no permanece al margen de esa transformación. Los vinos del Archipiélago atraviesan uno de los momentos de mayor prestigio de su historia gracias al trabajo desarrollado por viticultores, bodegas y enólogos. Sin embargo, ese reconocimiento también plantea nuevas preguntas: ¿estamos comunicando correctamente nuestro valor diferencial?, ¿comprende realmente el consumidor qué hace únicos a los vinos canarios?, ¿Qué papel debe desempeñar la hostelería en esa construcción?

Sobre esas cuestiones gira la conversación que sigue. Antonio Armas comparte una mirada construida durante décadas de contacto diario con bodegas, distribuidores, restauradores y consumidores. Una reflexión serena sobre el presente del vino y sobre las decisiones que marcarán su futuro.
El sector del vino atraviesa una transformación profunda. La reducción del consumo, la aparición de un consumidor mucho más informado, la necesidad de comunicar mejor el valor de cada botella y la creciente competencia entre territorios obligan a replantear muchas de las certezas que durante décadas parecían inamovibles. Hoy, elaborar un gran vino ya no basta; también resulta imprescindible saber transmitir qué lo hace diferente.
España mantiene una posición de referencia dentro del panorama vitivinícola internacional y Canarias vive uno de los momentos de mayor reconocimiento de su historia. Sin embargo, ese prestigio no depende únicamente de la calidad de los vinos. También intervienen la distribución, la hostelería, la formación del consumidor y la capacidad de construir un relato coherente alrededor del territorio, del paisaje y de las personas que hacen posible cada botella.
La conversación que sigue aborda precisamente ese escenario. A lo largo de la entrevista aparecen cuestiones que afectan por igual a bodegas, distribuidores, restauradores, sumilleres y aficionados: la evolución del consumidor, la cultura del vino por copas, la manera en que España comunica sus vinos, el valor diferencial de los vinos canarios y algunos de los desafíos que marcarán el futuro del sector.
A partir de esa realidad, conversamos con Antonio Armas para analizar el presente del vino, los retos que marcarán los próximos años y las decisiones que influirán en la forma de producirlo, comunicarlo y disfrutarlo.
La Entrevista
Canariasgourmet. –Toño, llevas décadas observando la evolución del sector desde Canarias y manteniendo contacto directo con productores, bodegas y consumidores. ¿Cómo describirías, en pocas palabras, el momento que vive hoy el vino en el mundo y en España?
Toño Armas. – Los datos hablan por sí solos. El consumo de vino está bajando a nivel mundial y, lógicamente, España no es una excepción. También aquí estamos viviendo una recesión del consumo. Existen campañas muy fuertes que asocian la alimentación saludable con un menor consumo de alcohol y eso, evidentemente, está afectando al sector.
Canariasgourmet. – Después de tantos años atendiendo a consumidores, ¿qué es lo que más ha cambiado en la forma de acercarse al vino? ¿Hoy el cliente sabe más, pregunta más o busca cosas distintas?
Toño Armas. – Es cierto que hoy se bebe menos vino, pero también es verdad que el consumidor tiene muchísima más oferta a su alcance. El cliente de hoy sabe bastante más que hace veinte años. Antes prácticamente todo giraba alrededor de unas pocas denominaciones de origen como Rioja, Ribera del Duero o Rueda. Hoy existe una oferta muchísimo más amplia y el consumidor dispone de mucha más información.
Pregunta más, muestra interés y quiere aprender. El problema es que también recibe una enorme cantidad de información procedente de redes sociales, influencers y personas que hablan de vino, lo que en ocasiones puede generar cierta confusión. Al final, aunque sigue buscando marcas reconocidas, el consumidor actual quiere entender mejor lo que está bebiendo y permanece mucho más atento a descubrir cosas nuevas.
Canariasgourmet. – El mercado parece haber cambiado de prioridades. Hoy pesan más la calidad, la personalidad y la singularidad que el volumen. ¿Estamos asistiendo a una transformación del consumidor o conviven ambas realidades?

Toño Armas. – Yo creo que estamos ante las dos situaciones. Por un lado, existe una crisis de consumo, porque es evidente que hoy se bebe menos vino. Pero, al mismo tiempo, también estamos viviendo una transformación del consumidor. Cada vez busca productos con menor graduación alcohólica y una forma de vida más saludable. Sin embargo, yo siempre he considerado el vino un alimento y parte de nuestra cultura. No lo veo como un destilado de alta graduación.
Naturalmente, hay que consumirlo con moderación, pero sigo defendiendo que el vino forma parte de nuestra alimentación y de nuestro patrimonio cultural.
Canariasgourmet. – España está entre las grandes potencias vitivinícolas del mundo, pero da la sensación de que otros países cuentan mejor la historia de sus vinos. ¿Dónde crees que estamos fallando?
Toño Armas. – España está, junto con Francia e Italia, entre los tres mayores productores de vino del mundo. Dependiendo de la cosecha, unas veces lidera uno y otras veces otro, pero siempre estamos entre los tres primeros. Sin embargo, cuando hablamos de vender nuestros vinos, España sigue teniendo uno de los precios medios más bajos. Es una realidad que reflejan las estadísticas.
Creo que uno de nuestros problemas es que nosotros mismos infravaloramos nuestros vinos. Los franceses venden sus vinos caros, los italianos también, mientras que aquí muchas veces somos los propios españoles quienes decimos que nuestros vinos son baratos. Basta viajar a países como Estados Unidos o Reino Unido para comprobar que los vinos españoles no son baratos en esos mercados. Allí se valoran mucho más de lo que nosotros mismos creemos.
Canariasgourmet. – Los vinos canarios atraviesan uno de los mejores momentos de su historia. Desde tu experiencia, ¿dónde reside hoy su verdadera fortaleza y qué falta todavía para consolidar definitivamente ese reconocimiento?
Toño Armas. – Los vinos canarios están viviendo probablemente el mejor momento de toda su historia reciente. Hoy existe una mayor cultura del vino, hay nuevos enólogos, nuevas generaciones de viticultores y bodegueros que están haciendo un trabajo extraordinario. Gracias a ellos se mantiene vivo el campo y se está elevando el nivel de nuestros vinos.

La verdadera fortaleza de Canarias está en su singularidad. A veces confundimos al consumidor con demasiados mensajes y demasiados relatos, cuando lo que realmente debemos poner en valor es aquello que nos hace diferentes: nuestro territorio, unas islas volcánicas, un paisaje fragmentado, pequeñas explotaciones y una viticultura prácticamente artesanal. Ese es nuestro verdadero valor y ahí es donde debemos seguir construyendo nuestro futuro.
Canariasgourmet. – Cuando una bodega llama a la puerta de El Gusto por el Vino, ¿qué debe tener para despertar tu interés y qué aspectos consideras imprescindibles para incorporarla al catálogo?
Toño Armas. – Nosotros llevamos muchos años apostando por los vinos canarios y hoy contamos con un portafolio muy importante tanto en nuestra vinoteca como en la distribución. Cuando una bodega llama a nuestra puerta, lo primero que buscamos son ganas de trabajar y un proyecto serio. También pedimos paciencia. Elaborar un buen vino es solo una parte del camino; introducirlo en el mercado requiere mucho esfuerzo y tiempo.
Nosotros no queremos convertirnos en un almacén donde se acumulen vinos. Lo que buscamos es trabajar con bodegas que entiendan que el objetivo es vender, dar rotación al producto y construir un proyecto conjunto a largo plazo.
Canariasgourmet. – Con el paso de los años, El Gusto por el Vino ha dejado de ser únicamente una vinoteca para convertirse en una empresa de referencia dentro del sector. ¿Cuál fue el punto de inflexión que hizo posible esa evolución?
Toño Armas. – Nosotros siempre hemos sido una empresa dedicada a la distribución de vinos. La vinoteca es la parte más visible para el público porque está a pie de calle, pero nuestra actividad principal siempre ha sido la distribución. Lo que nos ha permitido crecer ha sido entender que no basta con vender vino. Hay que tener alma, creer en las bodegas con las que trabajas y mostrar sus vinos al consumidor.
Por eso la vinoteca nunca ha sido solo un punto de venta. Ha sido una forma de enseñar el vino, acercarlo a la gente y hacer visible el trabajo de los productores, más allá de un catálogo o de una lista de referencias.
Canariasgourmet. – Vivimos rodeados de pantallas, redes sociales y comunicación digital. Sin embargo, El Gusto por el Vino continúa apostando por las catas, los encuentros y el contacto directo con el público. ¿Qué sigue aportando esa experiencia presencial que ninguna pantalla ha conseguido sustituir?
Toño Armas. – Fuimos pioneros en Canarias organizando este tipo de encuentros. Empezamos entre 2002 y 2004, cuando traer bodegueros a las islas suponía un esfuerzo económico muy importante. Hoy, por supuesto, también estamos presentes en internet y seguiremos creciendo en el ámbito digital, porque es una herramienta imprescindible. Pero donde realmente nos sentimos cómodos es delante de la gente, compartiendo una copa de vino. Nuestros eventos nos han demostrado que existe un público con muchas ganas de aprender, catar y conversar sobre vino.
Las catas virtuales pueden ser útiles porque eliminan la distancia, pero para mí nunca sustituirán la experiencia de una cata en directo. El vino también se disfruta compartiendo el momento.
Canariasgourmet. – Has defendido en distintas ocasiones que ofrecer únicamente los vinos más económicos por copas es un error. ¿Qué cambios necesita todavía la hostelería española para dignificar la cultura del vino por copas?
Toño Armas. – Creo que es un error limitar la oferta por copas a los vinos más baratos. El vino por copas debe ser una oportunidad para descubrir buenos vinos y buenas bodegas. Pero no basta con elegir una buena referencia. También hay que servirla en una copa adecuada. Todavía encontramos demasiados restaurantes donde el vino se sirve en copas que no hacen justicia al producto. La temperatura de servicio también es fundamental. Un buen vino puede perder gran parte de sus cualidades si no se sirve correctamente.
Todos tenemos la responsabilidad de mejorar esa cultura del servicio. Los distribuidores estamos haciendo un esfuerzo importante, pero también deben implicarse la hostelería y los propios profesionales de sala. El vino merece servirse siempre en buenas condiciones.
Canariasgourmet. – Si miramos diez años hacia adelante, ¿cómo imaginas el futuro de El Gusto por el Vino y qué papel te gustaría que ocupara el vino canario dentro del panorama nacional e internacional?
Toño Armas. – En Canarias tenemos una ventaja importante: nuestra producción nunca será suficiente para abastecer todo el mercado local. Eso significa que todavía existe margen para seguir creciendo. Me gustaría ver una mayor oferta de buenos vinos canarios y que nuestras bodegas continúen consolidando el prestigio que han alcanzado durante los últimos años. A nivel nacional debemos convertirnos en un referente gracias a lo que realmente nos hace diferentes: nuestras islas volcánicas, nuestro clima, los vientos alisios y unas condiciones únicas que muy pocos territorios pueden ofrecer.
En el ámbito internacional seguiremos avanzando poco a poco. Hoy ya hay grandes restaurantes del mundo que incluyen vinos canarios en sus cartas junto a referencias de Sicilia, Burdeos o Borgoña. Ese reconocimiento ya ha comenzado y ahora debemos seguir construyéndolo, aunque también es cierto que la lejanía geográfica de Canarias continúa siendo un desafío logístico importante.
Canariasgourmet. – Si tuvieras que señalar un problema del sector del vino del que se habla poco o del que nadie quiere hablar abiertamente, ¿cuál sería? ¿Qué error seguimos cometiendo y del que probablemente hablaremos mucho más dentro de diez años?
Toño Armas. – Hay un asunto del que se habla poco y que creo que debemos afrontar con claridad: el uso del término guachinche. No tengo absolutamente nada en contra de los vinos de otras zonas de España. El problema aparece cuando se venden vinos que no son canarios dando a entender al consumidor que sí lo son. Eso está ocurriendo y creo que es una práctica que debería perseguirse. Muchas veces, el peor enemigo del vino canario somos los propios canarios.

Resulta difícil entender que haya establecimientos donde se anuncian vinos como si fueran canarios cuando en realidad proceden de otras zonas vitivinícolas del país. El consumidor merece saber exactamente qué está bebiendo y el origen del producto debe comunicarse siempre con absoluta transparencia.
Canariasgourmet. – Las palabras de Antonio Armas abren un debate que el sector vitivinícola canario no puede seguir posponiendo. La identidad de un vino constituye uno de sus principales activos comerciales y culturales. Cuando esa identidad se diluye o genera confusión, no solo se resiente la confianza del consumidor; también se debilita el esfuerzo realizado durante décadas por viticultores, bodegas y denominaciones de origen para posicionar el vino canario dentro y fuera del Archipiélago.
La singularidad de los vinos canarios no es un argumento publicitario. Es el resultado de un patrimonio vitícola único, construido sobre variedades autóctonas, viñedos prefiloxéricos, viticultura heroica y un territorio volcánico que no existe en ningún otro lugar de España. Proteger esa identidad significa proteger el valor de una marca colectiva que pertenece a todo el sector.
El reto, por tanto, no consiste únicamente en producir grandes vinos, sino también en preservar la confianza que hace posible que el consumidor los elija convencido de que aquello que compra responde realmente a la identidad que se le ofrece.
La penúltima copa…la última nunca se bebe!
Canariasgourmet. – Para terminar, queremos pedirte una recomendación para nuestros lectores. Si tuvieras que elegir dos vinos que te hayan sorprendido especialmente durante este 2026, ¿cuáles serían y por qué? Pueden ser vinos canarios, nacionales o internacionales.
Toño Armas. – Mi primera recomendación es Dehesa de los Canónigos Crianza 2023. Estamos ante una bodega histórica y familiar que ha mantenido una identidad muy clara a lo largo de los años. Es un vino elaborado mayoritariamente con Tempranillo, (tinto fino) acompañado por una pequeña proporción de Cabernet Sauvignon, y con una crianza en roble americano que forma parte del estilo tradicional de la casa.

Es un vino con fruta madura, notas de vainilla, cacao y especias, buena estructura y un tanino bastante amable. Creo que representa muy bien el perfil clásico de Ribera del Duero, pero sin resultar excesivamente pesado. Está pensado para disfrutar en la mesa y puede acompañar perfectamente carnes, asados, guisos o quesos curados.
Mi segunda recomendación es La Felisa 2023, de Bodegas Emilio Moro. Es un vino ecológico, vegano y elaborado sin sulfitos añadidos. Está hecho íntegramente con Tempranillo y ofrece una interpretación diferente de la misma zona, con mayor protagonismo de la fruta y de los aromas primarios.
En nariz es muy intenso, con fruta negra y un carácter floral bastante marcado, especialmente de violetas. En boca tiene volumen, el tanino está presente pero maduro y conserva una buena frescura. Recomendaría servirlo ligeramente fresco, entre 14 y 16 grados, y acompañarlo con arroces, verduras asadas o algún estofado.

He querido recomendar estos dos vinos porque permiten comprobar cómo un mismo territorio y una misma variedad principal pueden expresarse de maneras distintas. Dehesa de los Canónigos representa una línea más clásica, en la que la crianza tiene un peso importante, mientras que La Felisa apuesta por la viticultura ecológica y una elaboración con menor intervención.
Creo que ahí está también una parte importante de la riqueza actual del vino español. No debemos quedarnos únicamente con un estilo. Lo interesante es conocer propuestas diferentes, entender lo que busca cada bodega y, después, decidir cuál disfrutamos más.


