Canarias arrasa en los grandes concursos del vino


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Hoy los vinos de Canarias ya no sorprenden por su presencia en los podios de los grandes concursos internacionales: han llegado para quedarse. Las medallas obtenidas en los certámenes más importantes del sector no responden a un golpe de suerte, sino a un proceso sostenido de reconocimiento de una viticultura atlántica y volcánica que ha convertido un paisaje extremo en identidad dentro del mapa del vino europeo.

Tras años de trabajo en el viñedo y en la bodega, el archipiélago puede afirmar con fundamento que sus vinos se cuentan entre los más valorados del mundo, especialmente en categorías asociadas a la llamada viticultura heroica. Desde el Mondial des Vins Extrêmes del CERVIM hasta competiciones como CINVE o VINESPAÑA, las bodegas insulares han reunido en las últimas campañas más de un centenar de premios que refrendan la solidez de este proyecto colectivo.

Este contexto coincide con una creciente curiosidad del mercado por los vinos de origen, capaces de expresar un paisaje y una cultura agrícola irrepetibles. En el caso canario, ese relato se construye sobre suelos volcánicos, viñas viejas, pie franco y pequeños proyectos que han sabido traducir la dificultad en carácter.

CERVIM y el escaparate mundial de la viticultura heroica

@Cervim

Si hay un concurso que explica bien el lugar que ocupa Canarias en el mapa vitivinícola actual es el Mondial des Vins Extrêmes, organizado por el CERVIM, la entidad internacional dedicada a la defensa de la viticultura heroica. Bajo este concepto se agrupan viñedos en pendientes pronunciadas, altitudes elevadas o condiciones geográficas difíciles, una descripción que encaja con precisión con muchas de las parcelas del archipiélago.

En la edición de 2024, los vinos canarios lograron 56 medallas -12 grandes oros y 44 oros- además de varias distinciones especiales, lo que supuso un porcentaje muy significativo del total de galardones concedidos. La entrega de premios, celebrada en la Casa del Vino de El Sauzal, sirvió para colocar la singularidad de los viñedos insulares, muchos de ellos plantados en pie franco sobre suelos que nunca conocieron la filoxera, en el centro del debate internacional.

Entre los vinos más destacados figura Papaino Malvasía Volcánica 2023, elaborado por Bodegas Gavias del Sordo bajo la DOP Islas Canarias, que se alzó con el Gran Premio CERVIM al mejor vino del certamen, el Premio CERVIM Originale al mejor vino de pie franco, el Premio Vinofed al mejor vino seco puntuado y una gran medalla de oro.

A este resultado se sumó el reconocimiento para Canarias como la región con mayor número de producciones participantes, así como el Premio Especial CERVIM concedido a Linaje del Pago como bodega española más destacada.

El impacto de este éxito quedó reforzado al año siguiente, con una nueva edición en la que el archipiélago volvió a situarse entre las zonas más premiadas del concurso dedicado a la viticultura de montaña y de islas. Más que un hito aislado, la trayectoria reciente en CERVIM confirma que el relato de los vinos canarios encaja de forma natural en la narrativa internacional de los vinos extremos.

CINVE: proyección comercial para los vinos del archipiélago

@Cinve

El reconocimiento a los vinos de Canarias no se limita al ámbito de la viticultura heroica. En la edición 2025 del Certamen Internacional CINVE, las producciones canarias obtuvieron 39 premios entre vinos, vermuts, espirituosos, aceites y elaboraciones derivadas del plátano. De ellos, 34 correspondieron a vinos procedentes de distintas denominaciones de origen del archipiélago, consolidando el peso de las islas en un concurso con marcada vocación comercial.

En las distintas categorías de vinos tranquilos y espumosos destacaron referencias como Los Tableros Blanco Afrutado, Red Premium 2020 de Winery Burgman Tenerife, Brumas de Ayosa Tinto Joven 2024, Vino Jable 2023 o Pagos de Reverón Albillo Criollo Joven 2024, junto a otras etiquetas que evidencian la amplitud del mapa vitivinícola insular. En la categoría de medalla de oro también figuran elaboraciones como Listán Negro Tenerife 2020 de Bodegas Piedra Fluida, Milagro de Magmasía 2022 de Bodega Erupción o el Rosado de Lágrima 2023 de El Grifo, en Lanzarote.

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Este tipo de resultados aporta mucho más que un valor simbólico, ya que los vinos premiados en los Wine from Spain Awards asociados a CINVE suelen participar posteriormente en acciones de promoción internacional impulsadas por organismos como ICEX. Para las bodegas canarias, incluir la mención del premio en la etiqueta y en su comunicación abre puertas en mercados donde el consumidor busca referencias avaladas por jurados internacionales.

VINESPAÑA: el aval técnico de la enología

@VinEspaña

La buena racha de los vinos canarios también quedó confirmada en la séptima edición de VINESPAÑA, celebrada en Zaragoza en 2025. Este concurso, organizado por la Federación Española de Asociaciones de Enología, se caracteriza por la presencia de jurados eminentemente técnicos formados por enólogos, investigadores y especialistas del sector.

En esta edición, las bodegas del archipiélago sumaron 34 medallas repartidas entre distintas categorías, con seis grandes oros y una amplia representación de vinos blancos, rosados y tintos procedentes de diferentes islas. El resultado confirma que la singularidad volcánica de estos vinos no solo seduce a prescriptores y sumilleres, sino también a los profesionales encargados de evaluar su calidad desde un punto de vista estrictamente técnico.

La presencia de vinos ecológicos empieza, además, a consolidarse como una tendencia clara dentro del archipiélago. En ediciones recientes de VINESPAÑA, referencias como Ferrera Blanco Ecológico 2022 y Ferrera Albillo Criollo Ecológico han obtenido medallas en la categoría de vinos ecológicos, señalando un camino que cada vez más bodegas exploran en busca de una viticultura sostenible adaptada al clima atlántico de las islas.

Bodegas y vinos que están escribiendo el nuevo mapa canario

Detrás de la sucesión de medallas que acumulan los vinos canarios en concursos internacionales hay nombres concretos de bodegas y etiquetas que se repiten en los paneles de cata. En el ámbito de la viticultura heroica, Papaino Malvasía Volcánica 2023, de Bodegas Gavias del Sordo (DOP Islas Canarias), se ha convertido en uno de los símbolos de esta nueva etapa tras su brillante actuación en el Mondial des Vins Extrêmes.

El mapa de reconocimientos se extiende a todas las islas productoras. Vinos como Los Tableros Blanco Afrutado, Red Premium 2020 de Winery Burgman Tenerife, Brumas de Ayosa Tinto Joven 2024, Vino Jable 2023 o Pagos de Reverón Albillo Criollo Joven 2024 ilustran la diversidad de estilos que conviven en Tenerife, desde zonas de medianías hasta cumbres volcánicas. En Lanzarote, etiquetas como Milagro de Magmasía 2022 o el Rosado de Lágrima 2023 de El Grifo refrendan la capacidad de los viñedos sobre arena volcánica para producir vinos con personalidad propia.

A este mapa se suman proyectos especializados en espumosos, vinos dulces de uvas sobremaduradas o elaboraciones de variedades minoritarias, que han encontrado en concursos como VINESPAÑA un escaparate idóneo para mostrar su singularidad. Poco a poco, nombres que hace apenas unos años eran casi desconocidos fuera del archipiélago empiezan a resultar familiares para jurados, sumilleres y distribuidores.

Ferrera y el rosado que sorprendió a España

Dentro de este contexto de premios y reconocimientos, uno de los nombres que más ha resonado en los últimos meses es el de Bodegas Ferrera, situada en las cumbres de Arafo, en Tenerife. Su Ferrera Rosado Seco 2024, elaborado bajo la DOP Islas Canarias, fue elegido Mejor Rosado de España 2026 por la Guía de Vinos de La Vanguardia, con una puntuación de 96 puntos, un reconocimiento anunciado durante la celebración de Barcelona Wine Week.

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El premio coloca a una pequeña bodega de viticultura de altura en el centro de la conversación enológica nacional y demuestra cómo proyectos familiares, profundamente ligados al territorio, pueden competir con éxito frente a referencias consolidadas de otras regiones vitivinícolas españolas.

Este reconocimiento se suma a los galardones obtenidos por la casa en concursos como Agrocanarias o VINESPAÑA, donde sus vinos ecológicos ya habían llamado la atención del jurado en ediciones anteriores.

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En cierto sentido, la trayectoria de Ferrera resume lo que está ocurriendo con el vino canario en su conjunto: explotaciones de escala modesta, viñedos trabajados a mano y un fuerte vínculo con el paisaje que, sin embargo, logran situarse en el radar de críticos, sumilleres y compradores internacionales. Premios como el de Ferrera Rosado Seco 2024 en la Guía de Vinos de La Vanguardia contribuyen a fijar en la mente del consumidor la imagen de Canarias como origen de grandes vinos volcánicos.

El relato del vino canario: paisaje, identidad y proyección

Más allá de la acumulación de medallas, los resultados obtenidos apuntan a tres claves para entender el momento que vive el vino del archipiélago. La primera es la fuerza de la viticultura heroica, que en Canarias se expresa en bancales volcánicos, viñas centenarias plantadas en pie franco y parcelas que obligan a trabajar la tierra de manera casi artesanal.

La segunda es la diversidad insular, con denominaciones de origen como Islas Canarias, Valle de Güímar, Lanzarote, La Palma, Gran Canaria o El Hierro, cada una con variedades y estilos que responden a microclimas muy distintos. Y la tercera es una proyección internacional creciente, alimentada tanto por los grandes concursos como por las acciones de promoción institucional que buscan posicionar los vinos del archipiélago en mercados abiertos a descubrir nuevas regiones.

En este escenario, los vinos canarios ocupan un lugar cada vez más visible en cartas de restaurantes, ferias internacionales y rankings especializados, dejando atrás la etiqueta de rareza atlántica. La sucesión de premios sumada a hitos como el reconocimiento de la Guía de Vinos de La Vanguardia, refuerza la idea de que la singularidad volcánica del archipiélago se ha convertido en una marca de identidad reconocible en el mundo del vino y en un argumento sólido para seguir construyendo su presente y futuro.
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