¡Las viñas de Los Quintos!


Tijarafe, en la zona de quintos conocida como Los Cardos, a 1.300 metros de altitud, encontramos entre otras variedades, Listán blanco, Listán prieto y Albillo.

Eva Hernández Alonso Técnico-Gerente D.O. Vinos La Palma.

¡Pero vamos al grano!, ¿Qué son los quintos? Los Quintos son terrenos comunales de titularidad municipal que el Ayuntamiento cede a aquellos agricultores que quieran cultivarlos. Su nombre viene de que antiguamente, las personas que explotaban esos terrenos tenían que dar un quinto de la producción a la administración local.

El Ayuntamiento sacaba el cobro del quinto a subasta pública entre la gente de su municipio que estuviera interesada. Es decir, la persona que ganaba la puja recibía el nombre de Quintero, y pagaba al Ayuntamiento el tributo, a cambio, se encargaba de cobrar el quinto a cada uno de los explotadores de esos terrenos públicos, llevándose así un beneficio.

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¡Las viñas de Los Quintos!

El quintero tenía que tener conocimiento de lo que se sembraba en cada sitio ya que tenia que requisar un quinto de la producción de cada parcela.

El pago se hacía en especias, propio de la economía de la época no monetizada, lo que a menudo, podía provocar discrepancias entre el quintero y los vecinos.

En esos terrenos de quintos el primer aprovechamiento que hubo fue el de la madera del pinar. Se usaba como fuente de calor además de para cocinar; la tea se utilizaba para las construcciones y el pinillo para el ganado. Una vez se hubieron talado los pinos se empezaron a roturar los terrenos y a sembrar cereal, papas, grano y viña, lo típico de una economía de subsistencia.

En la actualidad el sistema ha cambiado. Ya no se paga por el uso de los terrenos aunque éstos sigan siendo de propiedad municipal y sigan conservando por tanto su nombre, “terreno de quintos”.

En el que nos encontramos, nuestra viticultora recuerda que lleva siendo explotado por su familia durante tres generaciones. Ella nos narra historias de la época de su abuelo en los que la uva se transportaba a lomos de burros ya que no había pistas. ¡Las pendientes son tremendamente pronunciadas, tanto, que da miedo imaginar la escena!

También nos cuenta historias de la época de su padre en la que iban a vendimiar con bolsas grandes en las que metían las uvas ya que era mucho más fácil transportarlas ladera abajo y así aprovechaban todo el jugo “ Era otra época”. Como no tenían lagar para prensar la uva, pedían uno prestado a un vecino y luego metían el mosto en unos bidones y lo llevaban a una cueva cercana que hacía las veces de bodega.

Terrenos esculpidos por las manos de hombres y mujeres desde hace siglos que han llegado hasta nosotros. La zona es preciosa y se nota el amor y la cultura de la gente de Tijarafe por el vino.

Agradecida de poder hablar con los viticultores y que me cuenten su historia.

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