El vino canario alcanza un nuevo estatus internacional
Hay reconocimientos que llenan de orgullo a quienes los reciben. Y hay otros que, sin proponérselo, elevan también a un territorio entero. La reciente distinción a Juan Jesús Méndez como “Leyenda de la Enología” no es solo un premio personal: es una afirmación rotunda de que el vino canario ya no es promesa, es realidad. Que lo haya firmado nada menos que Tim Atkin MW, uno de los críticos más influyentes del planeta, convierte la noticia en un verdadero hito histórico para el archipiélago.

Porque cuando Tim Atkin nombra una “leyenda”, el mundo del vino escucha. Master of Wine desde 2001, copresidente del prestigioso International Wine Challenge y autor de reportes que marcan tendencias globales, sus palabras tienen el poder de abrir mercados, transformar carreras y situar regiones enteras en el mapa internacional. Durante más de tres décadas, ha recorrido viñedos de todo el mundo con una mirada exigente y sensible. No premia modas pasajeras, sino trayectorias sólidas, visiones auténticas y compromisos de largo aliento con el terruño.
Por eso este homenaje, incluido en su informe más reciente, resuena con tanto peso. Juan Jesús Méndez, al frente de Bodegas Viñátigo, ha demostrado que es posible hacer vino en Canarias sin imitar a nadie, apostando por lo propio, por lo difícil, por lo esencial. Desde La Guancha, ha rescatado y dignificado variedades prefiloxéricas como la Gual, el Baboso Blanco, el Vijariego Negro, elaborando vinos que no se parecen a ningún otro, pero que dialogan de tú a tú con los grandes del mundo. Vinos con raíz, con identidad, con memoria.

Tim Atkin lo dice sin ambages: “Méndez es la persona que merece mayor crédito por salvar la industria vitivinícola de Tenerife y su increíble selección de uvas únicas”. No es una frase menor. Resume, en pocas palabras, décadas de trabajo silencioso y meticuloso, muchas veces a contracorriente, siempre con la convicción de que el futuro del vino canario pasa por su singularidad.
Pero este premio no se explica solo desde la bodega. Méndez ha sido también un actor clave en la construcción de la DOP Islas Canarias, una denominación integradora que ha sabido aunar la diversidad insular bajo un proyecto común de calidad, trazabilidad y visión internacional. Su trabajo no ha consistido únicamente en hacer buenos vinos, sino en crear un modelo capaz de sostenerse en el tiempo y competir con los mejores del mundo sin renunciar a lo que somos.
Cuando compartió la noticia en sus redes, lo hizo con la emoción serena de quien ha sembrado mucho antes de recoger. Reconoció el esfuerzo colectivo, el valor de un equipo comprometido y el mérito de los viticultores que siguen trabajando bancales imposibles, enfrentando alisios y volcanes, sin perder nunca la fe en su oficio.

Ahora, ese esfuerzo tiene nombre y eco. Porque los informes de Atkin no son un simple escaparate: son guía de compra para sumilleres, distribuidores, coleccionistas y prensa especializada. Aparecer allí, y más aún ser distinguido como “leyenda”, significa entrar en la conversación global con mayúsculas. Significa que los vinos canarios dejarán de ser mirados con sorpresa para empezar a ser buscados con convicción.
Este momento no marca un punto final. Marca un nuevo comienzo. La generación de Méndez ha abierto camino. Otras vendrán detrás. Pero este reconocimiento, ganado a pulso y refrendado por uno de los referentes más respetados de la crítica internacional, queda ya inscrito en la historia del vino español. No solo en la de las islas.
Y aunque haya sido escrito desde Londres, este homenaje habla con acento canario. Porque hay vinos que se explican con técnica, y otros que solo se comprenden desde la tierra. Juan Jesús Méndez ha demostrado que, cuando se honra esa tierra con verdad, el mundo entero levanta la copa.


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