Abama Solidaria vuelve a escena: una gala para que ningún niño con cáncer en Canarias se sienta solo


image_pdfDescargar PDF

Abama. – Cuando la solidaridad se organiza alrededor de una mesa bien servida, lo que está en juego va mucho más allá de una noche agradable. El próximo 4 de diciembre, el Restaurante Atlántico, en la Casa Club de Abama Golf (Guía de Isora), será el escenario de la II Gala Benéfica Abama Solidaria, un encuentro en el que la gastronomía se pone al servicio de una causa muy concreta: mejorar la calidad de vida de los niños y niñas con cáncer en Canarias y de sus familias.

La cita convoca a residentes de Abama Resort Tenerife, colaboradoras y colaboradores habituales del complejo y representantes del tejido empresarial y social de la isla, que se reunirán en una velada donde habrá música, rifas, subastas y una idea central: transformar el confort de un resort de lujo en recursos reales para quienes atraviesan una de las situaciones más duras que puede vivir una familia.

No se trata solo de recaudar fondos, sino de tejer una red entre quienes disfrutan del destino y quienes lo habitan, recordando que el turismo de alto nivel tiene una responsabilidad directa con la comunidad que lo rodea y con las historias que no aparecen en los folletos.

El destino de lo recaudado en esta edición tiene nombre propio: La Casa Pipa, un proyecto de la Fundación Canaria Pequeño Valiente que ofrecerá alojamiento a familias con niños o adolescentes con cáncer que deben desplazarse a Tenerife para recibir tratamiento. En un archipiélago fragmentado, donde vivir en otra isla puede significar varias horas de trayectos y costes añadidos, contar con un lugar seguro donde dormir, cocinar, descansar y llorar sin relojes marca la diferencia entre la supervivencia administrativa y una atención verdaderamente digna.

La presencia de José Jerez, presidente de la Fundación Canaria Pequeño Valiente, en la gala subraya la dimensión de este paso: no hablamos solo de “solidaridad simbólica”, sino de ladrillos, camas, electrodomésticos y acompañamiento estructurado para madres, padres y hermanos que, de repente, reorganizan su vida alrededor de una habitación de hospital. La Casa Pipa se suma así a otros proyectos de la fundación vinculados al alojamiento y al apoyo integral a familias desplazadas, una necesidad que en Canarias se siente con crudeza en cuanto hay que salir de la isla de origen para seguir un tratamiento especializado.

Abama

Detrás de este proyecto hay una trayectoria que ayuda a entender por qué Pequeño Valiente se ha convertido en un nombre familiar en el mapa del voluntariado sanitario canario. La Fundación Canaria Pequeño Valiente nació hace más de 14 años en el Hospital Materno-Infantil de Las Palmas de Gran Canaria, impulsada por padres y madres que se negaban a conformarse con ser simples acompañantes de pasillo.

Desde entonces, la entidad ha desplegado programas de apoyo psicológico, asesoramiento social, actividades de ocio, respiro familiar y mejoras en infraestructuras hospitalarias, atendiendo cada año a decenas de nuevos casos y manteniendo el acompañamiento a muchas familias durante largos periodos de tratamiento. Solo en 2024, la fundación registra 42 nuevos casos, 96 familias atendidas desde el área social, más de 2.000 horas de voluntariado y casi 400 personas acompañadas desde el servicio de atención psicológica.

Detrás de cada cifra hay una habitación con luz fría, una conversación con el personal médico, una madrugada sin dormir y, muchas veces, un padre o una madre que han tenido que dejar su trabajo, su isla y su rutina para centrarse únicamente en que su hijo llegue al próximo control.

@AbamaSolidaria

Que una organización así cuente con el respaldo de iniciativas privadas como la de Abama Solidaria no es casualidad: habla de una sociedad que ha entendido que la lucha contra el cáncer infantil no se gana solo en el quirófano, sino también en el acompañamiento, la logística y el alivio económico.

Para Abama Resort Tenerife, esta gala no es un gesto aislado, sino la continuidad de un camino iniciado en plena pandemia con el programa Abama Solidaria, concebido para articular la implicación del complejo en proyectos sociales y medioambientales en Guía de Isora y en el conjunto del Archipiélago. En 2024, la primera gala se volcó con la ONG Mamás en Acción, consiguiendo más de 16.000 euros para impulsar su labor de acompañamiento a menores que permanecen solos durante su hospitalización y facilitar su implantación en la red hospitalaria de Tenerife.

Abama

Ese precedente marcó un listón muy claro: se puede llenar un restaurante de alto nivel, ofrecer un menú cuidado, organizar una rifa con experiencias gastro, estancias hoteleras y actividades deportivas… y, al mismo tiempo, generar un impacto medible en forma de nuevos servicios, delegaciones y coberturas para entidades del tercer sector.

La segunda edición, ahora con Pequeño Valiente como protagonista, consolida esta línea de trabajo y refuerza un mensaje incómodo pero necesario: un destino turístico de referencia no puede limitarse a garantizar experiencias memorables a sus visitantes; debe implicarse, con la misma seriedad, en la construcción de entornos más habitables para quienes viven a pocos kilómetros de sus piscinas infinitas.

La II Gala Benéfica Abama Solidaria llega, además, en un momento en el que la conversación sobre turismo responsable, impacto social y alianzas público-privadas ha dejado de ser un discurso de moda para convertirse en una exigencia ciudadana.

Que un resort como Abama abra su agenda y su red de contactos para apoyar a una fundación que trabaja con cáncer infantil coloca el foco donde corresponde: en las vidas concretas que pueden cambiarse cuando la alta gastronomía, el empresariado local y el tercer sector se sientan en la misma mesa.

Quienes asistan a la gala del 4 de diciembre no solo disfrutarán de una noche de música, cocina y encuentros; estarán participando en la financiación de un hogar para familias que, en muchas ocasiones, no se permiten ni siquiera el lujo de imaginar una cena tranquila. Para quienes no puedan acudir, la puerta sigue abierta a través de las donaciones y los programas de colaboración que la Fundación Canaria Pequeño Valiente mantiene activos durante todo el año.

Al final, la pregunta es sencilla: si un resort puede convertir una cena en horas de psicología, noches de alojamiento y kilómetros menos de incertidumbre para una familia, ¿qué estamos esperando para que ese modelo se multiplique en otros puntos de las islas?

Aquí, la solidaridad no se mide en aplausos, sino en la capacidad de hacer que la palabra “valiente” signifique, también, saber implicarse.

Anterior Marqués de Murrieta: la Mejor Bodega del Mundo llega a Canarias para escribir un nuevo capítulo
Siguiente El Hierro pone en valor su patrimonio gastronómico con la ‘Feria del Cordero en Familia’

Sin Comentarios

Deja un comentraio

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.