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El vino canario, especialmente el tinerfeño, vive estos días uno de los momentos más trascendentales de su historia reciente. El Cabildo de Tenerife ha iniciado los trámites para retirarse por completo de Bodegas Insulares de Tenerife (BITSA), la empresa mixta que durante más de treinta años ha servido como apoyo clave para el sector vitivinícola, sobre todo para los pequeños agricultores de la comarca Tacoronte-Acentejo.

La decisión, forzada por la presión de Bruselas y la denuncia de AVIBO (Asociación de Viticultores y Bodegueros de Canarias), abre un debate necesario: ¿se trata de un paso lógico hacia la profesionalización del sector o de un abandono que puede poner en riesgo a los más pequeños?

Una de las incógnitas que más inquietud genera ante la salida del Cabildo de Tenerife de Bodegas Insulares tiene que ver con el futuro de los pequeños viticultores de medianías. Durante años, esta entidad pública ha operado como una auténtica “bodega refugio”, comprando la uva a quienes, de otro modo, podrían quedar fuera del circuito comercial. Garantizar precios y abrir un canal de venta para quienes cultivan en condiciones menos competitivas era una forma de sostener el paisaje agrícola y evitar el abandono del campo.

Ahora, con la gestión en manos privadas, surge una pregunta inevitable ¿quién protegerá al pequeño viticultor si Bodegas Insulares deja de ser pública?

Lanzamos esta cuestión directamente a Valentín González Évora, Consejero Insular de Sector Primario del Cabildo de Tenerife.

Tenerife despliega
Valentín González Évora, Consejero Insular del Sector Primario y Bienestar Animal

Canariasgourmet!.- Consejero, usted afirma que el sector vitivinícola está consolidado y no necesita del Cabildo. ¿Cómo responderá si en dos años parte de los pequeños viticultores quedan fuera del mercado por falta de respaldo estructural?”

Valentín González Évora.- Hoy por hoy, no tiene sentido que el Cabildo de Tenerife continúe elaborando, embotellando y vendiendo vino procedente de la comarca vitivinícola Tacoronte-Acentejo. Lo digo con claridad: los objetivos que motivaron en su momento esa participación pública ya están cumplidos. Hablamos de un sector vitivinícola consolidado, con un aumento significativo del número de bodegas y operadores privados registrados, con un tejido empresarial más profesionalizado y con una infraestructura comercial y de distribución sólida, respaldada por la Denominación de Origen Tacoronte-Acentejo. A esto hay que sumar el reconocimiento que tienen hoy los ‘Vinos de Tenerife’, tanto a nivel nacional como internacional.

Quiero dejar claro algo importante: ningún viticultor se va a quedar fuera del mercado por esta decisión. La actividad de Bodegas Insulares va a continuar. Esto no es un cierre ni un abandono, es un proceso de evolución hacia un modelo más competitivo y neutral para todos los operadores del sector.

Entre la calidad y la identidad

El libre mercado promete mayor calidad a través de la competencia, y con la retirada del Cabildo de Tenerife de Bodegas Insulares, muchas bodegas privadas podrán ahora crecer, exportar y posicionarse sin competir con una entidad respaldada con fondos públicos. Sobre el papel, el cambio debería traducirse en vinos más competitivos y visibles en el mercado exterior.

Sin embargo, no todos los interrogantes se resuelven con teoría económica. ¿Mejorará realmente la calidad del vino tinerfeño o corremos el riesgo de perder parte de nuestra identidad en el proceso?

Quien lideró la denuncia ante Bruselas contra las ayudas públicas a Bodegas Insulares -alegando competencia desleal- fue AVIBO, bajo la presidencia de Juan Jesús Méndez. Hoy, con el nuevo escenario ya en marcha, le planteamos directamente la pregunta.

Canariasgourmet!.- Tras lograr que Bruselas obligara al Cabildo a retirarse de BITSA, ¿qué compromiso asume AVIBO para evitar que los viticultores que antes vendían a Bodegas Insulares queden ahora sin comprador?

Juan Jesús Méndez.- Ese problema no existe. Bodegas Insulares sigue operativa y mantiene su capacidad para recoger la uva, como lo ha hecho siempre. La presencia del Cabildo no era una garantía para los viticultores, era una alteración de la legalidad y eso había que corregirlo. Aquí no hay polémica posible: existía una situación ilegal y se ha solucionado. Los viticultores no tienen que preocuparse, porque no hay riesgo alguno de que se queden sin vender su producción.

Juan Jesús Méndez presidente de la DOP Islas Canarias – Canary Wine y AVIBO

La respuesta de AVIBO es clara, no existe riesgo alguno para los viticultores, porque Bodegas Insulares continuará operando con normalidad, recogiendo la uva y manteniendo su actividad como hasta ahora. Desde la organización insisten en que la salida del Cabildo no significa un cierre ni un abandono, sino la corrección de una ilegalidad administrativa. El sector no necesita crear nuevas estructuras ni buscar alternativas de urgencia, porque el sistema ya está funcionando y seguirá funcionando, ahora dentro de un marco de legalidad y competencia libre.

¿Modernización o privatización? Tacoronte-Acentejo ante el giro más incierto del sector vitivinícola insular

En el debate sobre el futuro del vino tinerfeño, uno de los temas más sensibles es si la salida del Cabildo de Bodegas Insulares supone un avance hacia la modernización o, por el contrario, marca el inicio de una privatización encubierta de un patrimonio colectivo. La comarca Tacoronte-Acentejo, primera Denominación de Origen del archipiélago y principal área de influencia de Bodegas Insulares, se encuentra en el epicentro de este cambio estructural. Durante décadas, la bodega pública ha sido el principal comprador de uva en la zona, garantizando no solo rentabilidad para los viticultores, sino también la preservación de un modelo basado en la identidad territorial y el producto local.

Desde Canariasgourmet! trasladamos también la pregunta al Consejo Regulador de la DOP Tacoronte-Acentejo, pieza clave en este proceso por ser la denominación más directamente vinculada a Bodegas Insulares. Sin embargo, no ha sido posible obtener respuesta al cierre de esta edición, ya que la entidad se encuentra en periodo vacacional y sus responsables no han podido atender a los medios.

La pregunta, no obstante, sigue sobre la mesa: ¿consideran que la salida del Cabildo de BITSA puede poner en riesgo la estabilidad del sector, o lo ven como una oportunidad para que los viticultores y bodegas ganen independencia y competitividad? El debate sigue abierto.

¿Y ahora qué? El futuro del vino tinerfeño en juego

La retirada del Cabildo de Tenerife de Bodegas Insulares marca un antes y un después en la historia del vino tinerfeño. Se abre una etapa nueva, la de la gestión privada, la libre competencia y al mismo tiempo, la incertidumbre para muchos viticultores que ven tambalearse su estabilidad.

Los próximos meses serán clave. Habrá que observar cómo se organiza el sector, cómo responden los nuevos accionistas de BITSA y cómo se protege la biodiversidad vitícola y la identidad cultural de los vinos de Tenerife.

Seguiremos atentos a esta historia, escuchando a todos los actores implicados, con una única prioridad: defender la cultura del vino canario, su autenticidad, su territorio y a las personas que lo hacen posible.
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