El vino que escribió el alma de las Islas
En el patio empedrado de la Casa Lercaro, sede del Museo de Historia y Antropología de Tenerife, el aire olía a pergamino, madera vieja y vino recién abierto. Allí, entre columnas centenarias y ecos de un pasado que aún respira, se presentó el libro “Canary Wine: una travesía por la historia”, una obra que rescata del olvido las páginas más nobles de la viticultura canaria.
Editado por la Denominación de Origen Protegida Islas Canarias – Canary Wine y con la gestión editorial de Cultania, el volumen traza un recorrido por el papel del vino en la configuración económica, social y cultural del Archipiélago, desde sus raíces tras la conquista hasta su presente más contemporáneo. Es, en definitiva, un relato de identidad: la historia de un pueblo que encontró en la vid una forma de nombrar la tierra, el comercio y la memoria.
El acto, celebrado el pasado 17 de octubre, reunió a más de sesenta personas, entre viticultores, historiadores, bodegueros, periodistas y amantes del vino. La presentación estuvo conducida por Álex Guillén, y contó con la bienvenida institucional de Juan Jesús Méndez Siverio, presidente de la DOP Islas Canarias – Canary Wine, y Eduardo García Cabello, viceconsejero de Sector Primario del Gobierno de Canarias, quienes subrayaron el valor del libro como testimonio y legado para comprender el peso del vino en la cultura insular.

“Estamos ante un trabajo que consolida una memoria viva”, señaló Méndez Siverio, visiblemente emocionado. “Este tercer volumen de la Biblioteca Canary Wine reafirma el compromiso del sector con la investigación, la divulgación y la defensa del vino canario como patrimonio”.
Tres miradas para una historia común
El libro se construye desde la suma de voces y miradas que convergen en una misma pasión. Javier Luis Álvarez Santos, profesor de Historia Moderna de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, abordó el papel del vino como eje articulador del comercio atlántico, ese puente invisible que unió a las Islas con Europa, África y América.



Por su parte, Juan Jesús Méndez Siverio, enólogo y divulgador incansable, destacó el esfuerzo conjunto de autores e instituciones para conservar una herencia que no se mide en litros, sino en generaciones. Y Josué Ramos Martín, historiador y fundador de Cultania, recordó que la historia solo tiene sentido cuando se cuenta con emoción, cuando el conocimiento se transforma en relato y se comparte con la gente.
Las tres intervenciones construyeron un mismo mensaje: el vino no es solo un producto agrícola, es también un lenguaje de territorio, una forma de expresar la geografía, la cultura y la sensibilidad del pueblo canario.
Un diálogo entre pasado y futuro
Tras la presentación, el periodista gastronómico Fran Belín moderó una mesa redonda bajo el título “Pasado y futuro del Canary Wine”, en la que participaron Francisco Fajardo, David Martín Marcos, Marta García Cabrera y el propio Méndez Siverio. El debate fluyó como un buen vino decantado: con pausas, reflexión y aroma a futuro.

Se habló de los siglos dorados del vino canario, cuando los toneles de malvasía viajaban en navíos hacia Londres o Amberes, y de los desafíos contemporáneos que marcan el presente: la sostenibilidad, la innovación y la necesidad de seguir comunicando el valor del producto desde la autenticidad. El Canary Wine, coincidieron todos, sigue siendo embajador silencioso del territorio canario en el mundo, un motor económico y cultural que mantiene vivas las raíces del campo.

El encuentro concluyó con un brindis en el patio del Palacio Lercaro, donde los asistentes degustaron una selección de vinos de la DOP Islas Canarias – Canary Wine. Fue un cierre simbólico, un brindis por la historia y por quienes la siguen escribiendo desde las bodegas, las viñas y los libros.
El libro: memoria líquida del Archipiélago
“Canary Wine: una travesía por la historia” no es solo un libro, es una cartografía sentimental del vino canario. En sus páginas, la vid se convierte en protagonista de la economía insular, en puente entre culturas y en testigo de un paisaje que ha cambiado con el tiempo, pero que sigue conservando el mismo espíritu volcánico que lo vio nacer.
La publicación forma parte de la Biblioteca Canary Wine, un proyecto editorial que pretende consolidar la memoria vitivinícola de las Islas y divulgar su valor patrimonial. Con un tono divulgativo y riguroso, esta tercera entrega enlaza pasado y presente, combinando investigación histórica con la narrativa del vino como expresión cultural.

El libro nos recuerda que cada botella canaria encierra siglos de historia, esfuerzo y emoción, y que el Canary Wine no es solo un sello de origen, sino una manera de entender el mundo desde una copa.
Palabras que saben a territorio
Lo que comenzó como una presentación se convirtió en una celebración de identidad. En tiempos donde todo parece efímero, obras como esta invitan a detenerse, a escuchar el rumor de los lagares y a mirar hacia las viñas con respeto.
Porque el vino canario —ese que una vez conquistó Europa y hoy busca reconquistar la conciencia del consumidor— sigue siendo un relato vivo, una travesía por la historia que se sirve en cada copa, con la misma verdad con la que se cultiva la tierra.


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