image_pdfDescargar PDF

@Forbes

Marqués de Murrieta no necesitaba presentación, pero el mundo se la acaba de dar igual. La histórica casa riojana ha sido nombrada Mejor Bodega del Mundo en The World’s 50 Best Wineries 2025, un ranking impulsado por Forbes, Great Wine Capitals y un panel internacional que nunca regala reconocimientos. No se trata de un galardón más; es el tipo de distinción que separa a las bodegas excelentes de las que ocupan un lugar permanente en la memoria del vino.

El jurado que respalda esta elección está compuesto por expertos —críticos, periodistas especializados, directores de concursos internacionales y responsables de compras— que evalúan criterios como coherencia vitivinícola, capacidad de innovación, consistencia histórica y proyección internacional. Su conclusión fue clara: Marqués de Murrieta vive uno de los momentos más sólidos de sus 170 años de historia.

Y este impulso global llega a Canarias en el momento perfecto, porque la casa riojana regresa al archipiélago de la mano de El Gusto por el Vino, bajo la dirección de Toño Armas, un movimiento que ratifica la madurez del mercado local y su capacidad para atraer proyectos enológicos de referencia.

La llegada de etiquetas como Castillo Ygay, Dalmau, Capellanía o las añadas históricas coincide con un interés creciente en Canarias por vinos con relato, identidad y profundidad. Este desembarco no solo amplía la oferta de la restauración isleña: también sitúa a Canarias en el mapa de las regiones donde las grandes bodegas desean estar presentes. Antes de comprender la dimensión del regreso, conviene recordar el origen del proyecto.

Un origen que cambió la historia del vino español

En 1852, cuando la exportación de vinos españoles era aún una excepción, Luciano de Murrieta ya enviaba sus primeras partidas a Cuba y México. Militar y visionario, viajó a Burdeos para aprender las técnicas que estaban revolucionando el vino europeo y, a su regreso, introdujo en España el concepto de “Château”, apostando por métodos que elevaron la calidad y longevidad del vino riojano.

Marqués de Murrieta

La Finca Ygay fue el centro de esa revolución silenciosa. Allí construyó el emblemático Castillo de Ygay, no como símbolo ornamental sino como expresión de una idea clara: el vino debía nacer, crecer y reposar en su propio territorio. Su enfoque innovador le valió el título de Marqués de Murrieta en 1872, otorgado por Amadeo I de Saboya. Ese espíritu fundacional sigue siendo el pilar de la bodega contemporánea.

Finca Ygay: territorio, biodiversidad y una visión que mira al futuro

@MarquesdeMurrieta

La Finca Ygay, con más de 300 hectáreas en Logroño, es un enclave donde tradición y sostenibilidad se integran con precisión. Sus 30 pagos se estudian de manera rigurosa para entender cada matiz del suelo y su influencia en la vid. El plan de conservación de la finca incluye estudios de fauna, análisis de suelos y estrategias ecológicas avaladas por Sustainable Wineries for Climate Protection.

La sostenibilidad en Murrieta no es un argumento comercial: es una práctica tangible que asegura la continuidad del viñedo y la autenticidad del vino. La finca opera hoy como un château del siglo XXI, manteniendo el respeto por su historia mientras adopta decisiones que garantizan su futuro. De este territorio nacen vinos como Castillo Ygay, cuya solidez, longevidad y elegancia le han otorgado un lugar privilegiado en el panorama internacional.

Vicente Dalmau: la visión detrás del nuevo Murrieta

Desde estos viñedos nace Castillo Ygay, uno de los vinos más influyentes del planeta, un vino cuyo prestigio se explica por una idea esencial: fidelidad absoluta al territorio. Esa coherencia no se ha sostenido sola.

El liderazgo moderno de Marqués de Murrieta tiene un nombre propio: Vicente Dalmau Cebrián-Sagarriga, Conde de Creixell y presidente de la bodega. Él ha llevado el legado de Luciano Murrieta a una dimensión contemporánea donde tradición, precisión técnica y visión internacional conviven sin fricciones.

Marqués de Murrieta
Vicente Dalmau Cebrián-Sagarriga, Conde de Creixell y presidente de la bodega

Su manera de comunicar, su presencia constante en los mercados más influyentes y su defensa de un modelo basado en la coherencia han convertido a la casa riojana en un referente global. Su visita a Tenerife, donde presentó personalmente los vinos en el Iberostar Heritage Grand Mencey, confirmó algo que la crítica lleva años advirtiendo: Murrieta no se dirige desde un despacho, sino desde el territorio y el contacto directo con quienes construyen la gastronomía. Esa mirada cercana y exigente explica gran parte de su fortaleza actual y su presencia en 106 países.

Tenerife como escenario: una visita que marca un antes y un después

@ElGustoporelVino

Su presencia en Tenerife no fue un gesto protocolario, sino una declaración de intenciones. El almuerzo celebrado en el Iberostar Heritage Grand Mencey reunió a chefs, sumilleres y figuras de la gastronomía canaria para catar una selección de vinos que pocas veces se presenta con tanta cercanía. Murrieta eligió la isla porque entiende que Canarias se ha convertido en un territorio gastronómico serio, con una restauración en evolución y un público capaz de valorar vinos con identidad y profundidad.

Este encuentro fue posible gracias a Toño Armas, fundador de El Gusto por el Vino, quien ha conseguido que algunas de las bodegas más influyentes del mundo integren Canarias en su estrategia internacional. La vuelta oficial de Marqués de Murrieta al archipiélago supone un salto cualitativo para la restauración local, que recupera acceso a vinos que forman parte del patrimonio enológico español.

Un futuro que se escribe desde Canarias

El regreso de Marqués de Murrieta a las islas es una señal nítida del momento que vive la gastronomía canaria. Significa que la restauración del archipiélago trabaja con un nivel profesional que atrae proyectos con historia, técnica y proyección internacional. Y confirma que Canarias entiende el vino no como acompañante, sino como parte esencial de su identidad culinaria.

Murrieta inicia en las islas un capítulo prometedor. Sus vinos vuelven a las mesas que cuentan historias, a las cartas que buscan profundidad y a las copas de quienes valoran carácter por encima de tendencia. El resto lo escribirán el tiempo, las botellas y la propia restauración.

Pero algo es evidente: Canarias ya forma parte de la ruta mundial del vino, y Murrieta llega para dejar constancia.
Anterior Agenda Gastronómica de Canariasgourmet! Del 21 al 23 de noviembre
Siguiente Abama Solidaria vuelve a escena: una gala para que ningún niño con cáncer en Canarias se sienta solo

Sin Comentarios

Deja un comentraio

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.