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La corriente marina y el ciclo del Patudo Canario

Las aguas de Canarias son el hogar del Thunnus obesus, conocido como El Patudo Canario, apodado así por los mismos pescadores del archipiélago. Este atún rojo, de carne firme y exquisito sabor, forma parte de la identidad gastronómica del archipiélago, pero su futuro depende de decisiones que se toman lejos de nuestras costas.

La paradoja es evidente: mientras nuestros mares están repletos de este tesoro, gran parte de la captura se exporta, principalmente a mercados internacionales como el japonés, y la gran mayoría de nuestros restaurantes y consumidores siguen apostando por atún rojo importado.

La pesca artesanal y sus desafíos

La captura del Patudo Canario se lleva a cabo mediante técnicas artesanales, donde cada embarcación depende del esfuerzo y la pericia de sus tripulaciones. Sin embargo, esta tradición enfrenta múltiples obstáculos que comprometen su continuidad.

El Patudo Canario
El Patudo Canario

Para 2025, Canarias tiene asignada una cuota de 537,69 toneladas de atún rojo, lo que representa un 11,69% del total español de 6.783 toneladas. A pesar de ello, en 2024 los pescadores canarios solo lograron capturar 453 toneladas, dejando sin aprovechar un 16% de la cuota. Esta situación se debe en gran medida a la falta de embarcaciones con capacidad para llegar a las zonas de pesca adecuadas.

Muchas de las barcas son demasiado pequeñas y no cuentan con la autonomía necesaria para seguir los cardúmenes, lo que impide que la campaña se complete al 100%.

A esta problemática se suman los retrasos en las ayudas europeas. Actualmente, el sector pesquero canario acumula 33 millones de euros pendientes de pago, correspondientes a los años 2021, 2022 y 2023. Sin estos fondos, las inversiones en modernización y sostenibilidad se ven gravemente afectadas, dejando a los pescadores en una situación precaria.

La pesca del atún rojo en Canarias se desarrolla en dos periodos: el primero del 20 de enero al 30 de mayo, y el segundo del 4 de junio al 31 de diciembre. Cualquier cuota no consumida durante el primer periodo podrá ser utilizada colectivamente por los buques en el segundo, sin restricciones individuales.

Para 2025, se ha establecido un aumento del 22,5% en el límite individual por buque durante el primer periodo de pesca, buscando garantizar un mayor aprovechamiento de la cuota asignada.

Falta de promoción y desconocimiento del producto

A pesar de su calidad y su carácter sostenible, el Patudo Canario sigue siendo un gran desconocido tanto para los consumidores como para muchos chefs locales. En lugar de apostar por el atún rojo de nuestras costas, muchos establecimientos optan por producto importado, cuyas marcas si se promocionan de manera nacional e internacional desconectando a la gastronomía canaria de sus propias raíces.

Esto ha provocado que gran parte del atún capturado en Canarias se destine a la exportación, perdiéndose la oportunidad de fortalecer un mercado local basado en el kilómetro cero y en la sostenibilidad.

Turismo y proyección internacional

El turismo y la gastronomía son motores claves en la economía del archipiélago, y más del 80% de los visitantes llegan buscando experiencias ligadas al mar. Si logramos consolidar al Patudo Canario como una referencia culinaria de nuestras islas, podríamos atraer a un segmento de turistas con mayor poder adquisitivo, interesados en la autenticidad y la sostenibilidad de los productos locales.

El Festival del Patudo Canario ha sido, a lo largo de sus seis ediciones, un pilar fundamental en la revalorización de este atún dentro del mercado local. No solo ha servido para acercar el producto a los consumidores, sino que ha incentivado su inclusión en la oferta gastronómica de los restaurantes del archipiélago.

Sin embargo, su impacto necesita consolidarse y evolucionar. Retomar este evento con una visión renovada permitiría reforzar su papel como plataforma de promoción, asegurando que el Patudo Canario reciba el reconocimiento que merece en su propio territorio y generando un mayor compromiso entre pescadores, restauradores y consumidores.

Apostar por la gastronomía y los frutos del mar como nuestra mejor carta de presentación no solo dignifica el esfuerzo de nuestros pescadores, sino que refuerza la identidad de un territorio que debe mirar al futuro sin olvidar la riqueza de su mar.

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