En Canarias, hablar de agua es hablar de supervivencia del paisaje agrario y, con él, de la gastronomía que nos representa. En islas como El Hierro, donde cada litro de agua cuesta energía, tecnología y planificación, cualquier medida que alivie su sobrecoste tiene un impacto directo en el futuro del campo. Los agricultores herreños están recibiendo esta semana 173.247,24 euros en ayudas para abaratar el agua de riego, una línea gestionada por la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria del Gobierno de Canarias, que dirige Narvay Quintero.

Estos fondos llegan a los productores a través del Consejo Insular de Aguas de El Hierro, la Agrupación de Comunidades de Aguas de El Golfo de El Hierro y TECORONE S.L., entidades que previamente fueron receptoras de las subvenciones autonómicas. El objetivo es claro: compensar el alto coste energético de extraer agua de pozos y galerías, desalar agua de mar o producir aguas regeneradas para riego agrícola, y contener así el precio final que pagan las comunidades de regantes.
Un recurso escaso que sostiene el paisaje
La escasez de aguas superficiales en el Archipiélago obliga a abastecer tanto a la población como a la agricultura mediante aguas subterráneas, captadas en galerías y pozos, o a través de alternativas como la desalación y la reutilización de aguas depuradas. Estos sistemas suponen un consumo energético elevado que se traduce en un agua especialmente cara para el regadío, motivo por el que se articulan estas ayudas específicas.
En El Hierro, donde el paisaje agrícola forma parte esencial del relato gastronómico de la isla, abaratar el agua de riego no es solo una cuestión económica, sino de equilibrio territorial. Permite que fincas, viñas, frutales y pequeñas explotaciones sigan activas, sosteniendo una producción local que alimenta mercados, restauración y, en última instancia, la identidad culinaria herreña.
Ocho millones para el agua de riego en Canarias
La ayuda que ahora reciben los productores de El Hierro se enmarca en una línea de 8 millones de euros para toda Canarias, financiada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación del Gobierno de España, destinada a reducir los costes de extracción, desalación y producción de aguas regeneradas para uso agrícola. Esta línea permite cubrir los costes eléctricos vinculados a elevar el agua desde pozos y galerías o producirla en plantas desaladoras, además de otros gastos recogidos en la convocatoria.

El diseño de estas subvenciones tiene un componente estratégico: acercar el precio del agua agrícola en Canarias a niveles similares al resto del territorio nacional, pese a la singularidad geográfica e hídrica del Archipiélago. En un contexto de sequía recurrente y presión sobre los recursos hídricos, este tipo de medidas se ha convertido en una herramienta clave para sostener la competitividad del sector primario.
Una política del agua con mirada de futuro
El consejero Narvay Quintero ha subrayado que esta línea de apoyo se complementa con otras actuaciones impulsadas por el Ejecutivo autonómico para reforzar el abastecimiento hídrico del sector agrario y mitigar los efectos de la sequía. Entre ellas, destacan las ayudas extraordinarias destinadas a miles de productores para paliar la escasez de agua, la cesión de diez desaladoras a los cabildos insulares para riego agrícola y una inversión cercana a los 20 millones de euros en infraestructuras de riego y mejora de redes contemplada en los Presupuestos de la Comunidad Autónoma para 2026.
Son medidas que, vistas desde la óptica gastronómica, tienen una lectura evidente: sin agua no hay cultivos; sin cultivos no hay producto; sin producto no hay cocina con identidad.
En El Hierro, donde cada paisaje agrícola cuenta una historia y cada receta nace del territorio, asegurar agua a precios razonables es asegurar, también, el relato gastronómico de la isla para los próximos años.


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