El reciente reconocimiento de Soles Repsol y cuatro estrellas Michelin más para Canarias marca un hito que sigue y seguirá resonando en el panorama culinario del archipiélago. Este logro evidencia la evolución de una generación que toma el relevo de aquellos restaurantes emblemáticos que sentaron las bases de la alta cocina canaria.
Nombres como El Duende, El Silbo Gomero, Amaranto o El Mesón El Drago evocan recuerdos de una época dorada. A ellos se suma La Gañanía, liderada por Pedro Rodríguez Dios, uno de los pioneros en integrar técnicas de pastelería en platos salados. Otros talentos foráneos, como Ángel Palacios, quien dejó su huella en Gran Canaria antes de llevar su cocina a otras latitudes, Pau Bermejo o el mismo Andrés Madrigal, que brilló como chef en el recordado Restaurante Humboldt de La Orotava, también forman parte de esta rica historia culinaria.
Todos ellos y muchos más han dejado un legado que, en este caso, destaca especialmente en Tenerife, pero juntos marcaron una época y abrieron los caminos actuales para toda Canarias.








Hoy, la nueva generación que pisa el escenario gastronómico no solo está a la altura, sino que redefine el estándar. Muchos de ellos trabajan con un enfoque claro en el producto local, resaltando los sabores que identifican la cultura y las tradiciones de Canarias, con propuestas atrevidas e innovadoras, pero siempre fieles a la esencia de la región, fusionando lo contemporáneo con las raíces isleñas.
Niki Pavanelli: la estrella que tardó en llegar
Es imposible hablar del presente sin recordar el camino recorrido por chefs como Niki Pavanelli. Conocí a este apasionado cocinero hace más de 15 años, cuando trabajaba como segundo o ayudante en un restaurante italiano del Hotel Botánico, en Puerto de la Cruz.
Desde el primer momento, destacó por su ambición, sus ganas de triunfar y su energía arrolladora por, por así decirlo, por la cocina. En una época donde muchos jóvenes veían la profesión de chef como un reflejo de los realities de televisión, Pavanelli ya había entendido el valor del esfuerzo de cada vez mejorar más y además, la constancia ese ingrediente tan importante en cualquier profesión

Su pasión lo llevó a recorrer diversas regiones y países, adquiriendo experiencia y desarrollando su estilo único. Finalmente, encontró su lugar en Tenerife, donde estableció Il Bocconcino Restaurante, lleva poco tiempo consolidándose como un referente de la gastronomía italiana en Canarias.
El reconocimiento de la estrella Michelin y de los Soles Repsol que Pavanelli ha recibido no solo es un triunfo personal, sino también un homenaje a la dedicación y al amor por la cocina que ha demostrado a lo largo de su carrera.
Il Bocconcino restataurante encierra mucho más que técnica y sabor, aquí hay una alta cocina que se demuestra en cada plato y cada servicio: es una ventana a las raíces italianas de su creador, enriquecidas con la influencia de la tierra canaria que ahora llama hogar y, además, con las intensas horas de vuelo del chef en la gastronomía.







Pavanelli encierra la pasión de un cocinero comprometido con la excelencia, preocupado por la calidad de cada uno de los productos y preparaciones que conforman su carta y atento al más mínimo detalle en su cocina y su equipo.
Su gastronomía no se puede describir de otra forma que no sea alquimia, magia y mucha sazón, conceptos que definen la experiencia de alta cocina que se sirve en Il Bocconcino, un restaurante situado en un entorno privilegiado, en un hotel digno de reyes.
Aunque la estrella Michelin y los Soles Repsol llegaron más tarde de lo esperado, el logro ha valido la pena. Y sabemos que este chef ítalo-canario no se detendrá hasta conquistar una segunda y una tercera estrella., así que, Niki Pavanelli recibe las más sinceras felicitaciones y a por más Estrellas y más Soles…bravo!


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