El chef no es arrogante, simplemente reclama lo que los otros callan.

POR: Cristian Carrera Villarreal ©Maridaje Latitud «0»

La cocina perfecta no llega de la nada, se la construye poco a poco.

La cocina perfecta no es el aprendizaje del error sino la experiencia que te dejan tus aciertos.

La cocina perfecta no se basa en el tiempo que gastas sino en el tiempo que inviertes para mejorar.

La cocina perfecta no la crea un solo corazón sino un conjunto de almas dispuestas a enamorar al mundo.

La cocina perfecta no la crea una idea superficial, sino todas aquellas ideas que en conjunto convierten un espacio simple en un universo.

La cocina perfecta es el lugar en donde la innovación se apodera de la mente de sus cocineros para transformar los ideales del mundo entero.

La cocina perfecta es un sintagma de la realidad, porque aquel que busca la verdad de la gastronomía solo dentro de ella la podrá encontrar.

Es por eso que dentro de una cocina perfecta:
El chef no se limita, él pone los límites.

El chef nunca se conforma, siempre busca lo mejor.

El chef no es arrogante, simplemente reclama lo que los otros callan.

El chef no es el diablo, pero con su sazón tienta al mundo.

El chef no es Dios, pero con sus creaciones alimenta al cuerpo y al alma.

El cocinero es un chef y el chef es un cocinero, porque cuando hay pasión y persistencia no importa el título sino los hechos.

Por eso la Pasión + la Persistencia + el Equilibrio son iguales al ÉXITO dentro de una cocina y sin duda alguna la cocina perfecta ES AQUELLA QUE SE HACE CON AMOR.

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