El enólogo Raúl Igual defiende que de todos los vinos se aprende


«Por su nariz y por su boca del enólogo Raúl Igual pasan muchos de los más exquisitos vinos y espirituosos que se elaboran, tanto en España como en innumerables países del mundo, para deleitar a todos los paladares, pero también otros muchos que no superan los controles de calidad de sus sentidos sensoriales, pero a pesar de todo, el enólogo y sumiller aragonés Raúl Igual defiende con convicción que “de todos los vinos se aprende”.

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“De todos los vinos se aprende -afirma en una entrevista concedida a Efeagro-, tanto de los más caros como de los más baratos. En cada uno hay que saber encontrar lo que nos puede aportar y no se puede esperar lo mismo de un vino de 50 euros la botella que en uno de 3 euros”.

Raul Igual (Teruel, 1979), que regenta en su ciudad el Restaurante Yain y es profesor en la Escuela de Hostelería de Teruel por la que él mismo pasó, explica cómo a sus alumnos les enseña a no desdeñar ningún vino por barato que sea.

20 euros para comprar 8 botellas

“Una experiencia que cada curso hago con mis alumnos es la de darles 20 euros para que vayan a comprar 8 botellas, las que quieran, a un supermercado. Luego las abrimos en el aula y siempre les digo que todos los vinos nos enseñan algo, porque nos permiten analizar algunas de las cosas que hemos comentado teóricamente en el aula, tanto de las virtudes como de los defectos”, señala.

No obstante, también puntualiza sobre el precio que se puede pagar por una botella y recuerda lo que dice un enólogo zaragozano, Alberto D’Pena, que lo relaciona con “las caudalias de placer que nos proporciona dependiendo del dinero que nos hemos gastado. Es decir, cuánto disfruto bebiéndome ese vino y cuánto estoy dispuesto a pagar por él”.

Nariz privilegiada

Raúl Igual está catalogado entre las narices más privilegiadas de España y así lo atestigua su título de campeón nacional de sumilleres en 2010, o el haber competido por el título mundial en Japón o por el europeo en los años siguientes, en unas citas en las que muchos países invierten cifras astronómicas para conquistar la victoria.

enólogo Raúl Igual
El enólogo Raúl Igual

Como a la gran mayoría la pandemia de la COVID-19 le pilló trabajando y la decisión de cerrar su establecimiento ante la inminente declaración del estado de alarma que conducía a un confinamiento con incierta fecha de caducidad la tomó “después del servicio” de mediodía del sábado 14 de marzo junto a todos los que trabajan con él, pero con la clara determinación de “no estar parado”.

Vídeos durante el confinamiento

Con Yain cerrado, Raúl Igual decidió que iba a compartir en las redes sociales “lo que hago día a día con los comensales en el restaurante, pero en este caso desde mi casa, de una forma didáctica”.

Con vídeos en el entorno de los cinco minutos en los que ha dado a conocer ya más de 60 productos, el sumiller lejos de abrumar a sus espectadores con las características sensoriales y organolépticas de esos caldos, lo que hace es profundizar más en el proyecto que hay detrás de cada vino.

“Es lo que hago cuando estoy con la gente y les ofrezco un vino. Más que una cata del vino lo que hago es contar lo que hace interesante ese proyecto y las personas que están detrás de él y lo que están haciendo”, subraya.

La idea surgió de forma natural al pensar que el tiempo de confinamiento dejaría inservibles “algunas botellas que tenía abiertas con el Coravin (sistema para conservar el vino en una botella abierta) y decidí llevármelas a casa, en un principio con la idea de gastarlo, pero una vez allí pensé que podía hacer algo como contar la historia de ese vino de una forma más cercana«.

“La primera semana resultó un éxito de seguidores en las redes que me animaban a seguir y eso es lo que hice”, recuerda de una experiencia en la que día a día sigue sumando seguidores, tanto expertos como aquellos que quieren iniciar su aproximación al mundo del vino.

“Ahora la gente -comenta- es la que me sigue animando a dar a conocer un vino u otro y de hecho son muchas las bodegas que me mandan vino a casa porque les gusta la manera en la que los doy a conocer y me piden que lo presente”.

Detrás de un vino hay un proyecto

No obstante, su premisa no varía por los vinos que le mandan a su propia casa, donde ya acumula unas cuantas cajas, porque “recomiendo lo que me gusta, o bien por el propio vino o porque detrás de ese vino hay un proyecto interesante y chulo que me merece la pena seguir”, algunos de los cuales incluso reconoce que “no los conocía”.

Lo que no deja de sorprenderle es la respuesta impresionante que está teniendo su iniciativa con infinidad de mensajes recibidos, “algunos que te llegan mucho como una pareja de A Coruña que están ingresados por coronavirus y me dicen que les da ánimo y les supone una distracción, u otros desde Perú que tienen ganas de conocer lo que se hace aquí”.

La apertura de sus vídeos, que apunta los graba de tirón y sin prepararlos de forma específica porque tiene “fondo de armario de información de las diferentes zonas o de los proyectos porque es lo que preparo cuando estamos en el restaurante”, la hace de manera invariable con un mensaje de “mucho ánimo” para todos los que le siguen y en los que “soy yo mismo”.

Perder el miedo a enfrentarse a un vino

“El mensaje de mucho ánimo que mando al principio es natural y es porque lo siento así y además es algo que les llega a las personas que lo ven, pero luego ellos mismos son los que también me animan a seguir. Para todos está siendo difícil, yo tengo que afrontar una hipoteca, pero eso es solo dinero, pero en esta situación hay mucha gente que se ha muerto y se sigue muriendo”, subraya.

Sobre la experiencia que está suponiendo este contacto diario con sus seguidores en las redes señala que “había mucha gente que tenía miedo de enfrentarse a un vino y con estos vídeos están viendo que no es tan complicado y que puede ser muy cercano, además con esta iniciativa desde mi posición también estoy ayudando al mundo del vino porque hay muchos proyectos que valen la pena”. A pesar de haber tenido oportunidades para salir de su Teruel natal, Raúl Igual defiende que estar en ella “no me ha limitado para hacer nada. Es una ciudad pequeña de 30.000 personas en la que tengo todo al alcance, en la que disfruto y es donde quiero estar»

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