El lamento del campo canario afectado por el incendio


EFEAGRO.- Tras varios días de lucha contra el fuego en Gran Canaria, las secuelas materiales y emocionales comienzan a aflorar entre los afectados y muchos de ellos, son familias que se dedican al campo y que aseguran “haber vivido un auténtico infierno”.

Los testimonios muestran el miedo y sobretodo, la incertidumbre que vivieron en los primeros momentos cuando algunos de ellos tuvieron que abandonar las fincas dejando atrás sus tierras y su ganado, sin saber qué sería de ellos.

Las llamas han estado cerca pero, finalmente, no han provocado muertes entre el ganado, aunque sí han arrasado multitud de tierras anexas a los establos en los que estas familias cultivan maíz y otros cereales para alimentar a los animales, además de papas y frutas para consumo propio y venta local.

Los testimonios

Comparativa de los terrenos en los que pastaban los animales de la ganadera Coralia González, en la foto, antes y después del incendio en Gran Canaria, (Foto cedida).

Coralia González tuvo que huir de la finca en la que vive, y dejar tras de sí sus bienes materiales y el centenar de cabras y ovejas en su parcela en Lomo del Palo (Altos de Gáldar).

Escoltada por Protección Civil, pudo acceder horas después a sus terrenos donde fue testigo directo de la devastación: maquinaria, instalaciones de agua, tierra y vallas arrasados por el fuego cuyas pérdidas estima en unos 30.000 euros, pero con el consuelo de haber salvado a sus animales y la vivienda principal.

Da las gracias a los efectivos antiincendios y al Ayuntamiento de Guía, cuyo alcalde, dice, mostró un fuerte empeño en que las cercas donde hubiera ganado fuesen refrescadas continuamente; eso, y acciones como la de los bomberos, que no dudaban en llenar los bebederos de agua cuando pasaban por la zona, cree que han sido claves para evitar las muertes de los animales.

Ya ha podido acceder a la finca donde pastaban sus animales y asegura que se han quedado “en la miseria absoluta”, tras ser arrasada por las llamas. Ve un “futuro muy oscuro” si no reciben ayudas para alimentar a sus animales: “Si no nos ayudan, tendremos que venderlo todo”.

Dunia Moreno pertenece a una familia típica de la zona: hermanos y padres dedicados al campo con las tareas normalmente repartidas de tal forma que, los hombres se encargan de ordeñar y las mujeres elaboran los quesos.

Esta rutina se rompió el pasado sábado cuando el fuego les obligó a abandonar sus pertenencias y poner rumbo, con sus cabras, al pueblo más cercano; San José de Caideros, donde las refugiaron en la carpa de las fiestas. La tranquilidad les duró poco por que el incendio llegó a ese pueblo y pusieron rumbo a Saucillo que, igualmente, resultó afectado por lo que el periplo continuó hasta la vecina Agazal.

Forrajes quemados, vallas tumbadas o cables de luz caídos es el panorama que les espera en su explotación cuando puedan volver a ella.

Milagrosa Moreno gestiona junto a su marido la quesería “Campo de Guía” gracias a las más de 250 ovejas y cabras que poseen y que, al igual que Dunia, no dudaron en trasladar hacia una zona más segura cuando vieron que el incendio iba a llegar a su terreno.

Sus animales se encuentran ahora a salvo repartidos en un campo de fútbol y en un corral donado por un vecino donde les están suministrando alimento y ordeñando a diario.

Están a la espera también de poder volver pero saben que el forraje ha sido pasto de las llamas aunque, en su caso, sí se ha salvado la zona de cultivo de maíz, patatas y cebada.

Los agricultores canarios comienzan poco a poco a ser conscientes del desastre y a calcular las pérdidas que les ha ocasionado este incendio, uno de los más virulentos de la última década en España.

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