Me toca volver a escribir de un cocinero que realmente ha logrado captar mi atención, y estoy bastante seguro que dentro de poco será reconocido como uno de los mejores cocineros de Canarias, y esto lo digo desde varios puntos de vista y los quiero compartir con Uds. Mencionare primero su restaurante, DeBoca Bar en Santa Cruz de Tenerife, esa ciudad que hace unos años atrás me parecía un poco inhóspita y superficial para ir a comer, claro, con algunas de sus excepciones; hoy día me causa alegría que, a ella han llegado propuestas como la del Chef Javier Gutiérrez, un cocinero auténtico como profesional y como persona, lleno de creatividad, profesionalidad, carisma y  en busca de más dentro y fuera de España, así puedo hacer una pequeña introductoria de este joven cocinero tinerfeño.

Sábado en la noche, llegamos temprano a nuestra reserva y les puedo contar que no pasaron más de 10 minutos cuando ya el restaurante estaba completamente lleno, no dejen de llamar antes de acudir a esta apetitosa cita gastronómica.

¿Por qué me gusta comer la cocina de Javier Gutiérrez?

Hay dos puntos importantes para mí, el primero, no hay una cocina lineal entre plato y plato en su carta, por el contrario, es como si hubiese un evento con varios cocineros dentro de su cocina, pero no es así, está él y su gente cocinando unos platos que nos llevan a muchas partes del planeta y además, es una cocina poco predecible, y eso me gusta un montón.

Ret port CG (Copiar)Esta vez arrancamos con lo más sencillo que se puede tener en carta y que además, es un plato infantil (si se quiere) “Pollo Crujiente Tito Javi” este plato de entrante lo combinamos con una buena cerveza Dorada Roja, divertido y rico, bien cocinado, carnoso y muy crocante.

Miguel, jefe de sala de este restaurante atiende de manera, comedida, con buena y clara información de la gastronomía del Chef y de los vinos, esto sin dejar de lado un acercamiento respetuoso y agradable… bueno, nos llegó un vino tinto (Rioja) tengo que decirlo, Miguel, previa reserva de Leonor Mederos, nos había seleccionado este vino y estaba para acompañar el menú,  estuvo excelente la selección, pero como Uds. conocen mi pasión por los vinos canarios, me reservo el nombre de este caldo (pregúntenle a Miguel cuando vayan).

Bendito el hombre que se comió el primer pulpo en la tierra ¡como me gusta este género! así que de entrada nada más en olfato ya me gustaba aquel plato que me seducía la vista con su emplatado. Hecho con el mejor de los gustos; es bueno ver que te sirven los platos tal como los ves en las fotografías publicadas en redes y demás medios de comunicación, con los mismos detalles de presentación, de esmero y buen gusto, si se quiere, este es el aspecto artístico de cada cocinero, esto lo digo porque muchas veces vemos bellezas gastronómicas en fotos y cuando vamos a los restaurantes lo que te llega a tu mesa no tiene nada que ver con los platos por lo que decidiste ir a comer a ese establecimiento, pero claro, prevalece que sea buena cocina, pero si fuese un todo, la satisfacción sería al cien por ciento para el comensal. Pero en este caso no pasa así, el esmero del Chef es tanto en los fogones como en su presentación para ir a los manteles.

xperia-11-db-cena-copiar“Pulpo a la brasa con crema de batata trufada y salsa romescu” esta salsa catalana es una salsa que aporta mucho a los platos de carne y de mar, además cuando la combiné con la crema de batata trufada y el sabor de la brasa del pulpo en boca, realmente se hizo un festín, tengo que acotar que la salsa preferiblemente se elabora con tomates, ajos, ñora en brasa y si no al horno, detalle que también aporta ese rico y particular sabor que da la brasa o mismo horno, (prefiero brasa) miren la foto y díganme que no provoca comerse 3 platos… por lo menos.

El siguiente plato es un fuera de carta, uno que el chef quiso que probáramos, y para seguir degustando esos productos  del mar (cosa que agradezco) tengo que decir, que, aunque a lo mejor llevará más rodaje por ser uno nuevo, estaba ya perfecto, equilibrado en sabores y texturas, siempre valoro estos dos aspectos de los géneros, solo con decirles el nombre ya sabrán lo que probamos “Bacalao confitado a 66 grados ensalada de tomates cherry con jengibre, manzana y lima”…esperemos que pronto esté en carta, altamente recomendable.

Era impresionante como las mesas se vaciaban y a los minutos entraban nuevos comensales buena atención y excelente gastronomía, se persigue y se repite, eso es seguro.

Tocó el turno a un plato que ya había probado y que es difícil ir a DeBoca Bar y no pedirlo todas las veces que uno vaya, “Ceviche con helado de mango” un ceviche suave en picante, de altos sabores en todo lo demás pero lo que me agrado, fue que antes de cada bocado, había que poner un poco de helado de mango para combinar en el paladar en conjunto, realmente un vicio comer este plato del Chef Javier Gutiérrez.

Nietzsche dijo: “La sencillez y naturalidad son el supremo y último fin de la cultura”, en este caso yo diría: “La sencillez y naturalidad son supremo y último fin de la gastronomía”, y es que cuando hay ese “no sé qué” en las elaboraciones de un cocinero todo puede ser un gran plato “Huevos de corral con foie y trufados” que les puedo contar para desayuno, almuerzo o cena es un placer este sencillo, pero fino plato en De Boca Bar.

Nos despedimos con un rico Coulant!!! Hasta el próximo Yo Lo Probé!!!

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