“SAT Bodegas Noroeste de La Palma potencia variedades poco extendidas en el resto de Canarias para obtener unos vinos jóvenes, equilibrados y afrutados ”

En una tierra vitivinícola como La Palma, cuando se crea una bodega se crea un estilo de vinos. Esto fue lo que ocurrió en 1998 al constituirse en la comarca noroeste  (Tijarafe, Puntagorda y Garafia), SAT Bodegas Noroeste de La Palma, concretamente en el municipio de Tijarafe. Su marca, Vega Norte, amparada bajo la Denominación de Origen Vinos de La Palma, es el resultado del aprovechamiento de unas variedades blancas y tintas como Listán Blanco, Albillo Criollo, Negramoll, Almuñeco o Listán Negro y Listán Prieto, algunas de ellas poco extendidas en el resto de Canarias, que encuentran en las abruptas laderas donde se desarrollan, un suelo volcánico muy evolucionado y fértil capaz de imprimirles ese marcado carácter que distingue a sus vinos y los convierte en golosas joyas para el paladar. Su juventud, su equilibrada acidez y sus afrutados aromas son las notas que los definen.
Francisco Vicente Jorge Molina, técnico de esta bodega explica que el sistema de cultivo que se emplea es el denominado en ‘vaso bajo’, “es un método tradicional en esta comarca de la isla y el mejor adaptado a la orografía de alta montaña de esta zona, entre los 1.000 y 1.500 metros de altitud, caracterizada por sus escarpadas pendientes en las que se han tenido que construir bancales para poder cultivar y aprovechar el terreno. Por contra, el cultivo en espaldera es testimonial”.
Desde su constitución, SAT Bodegas Noroeste de La Palma ha tenido un crecimiento “exponencial”. Un desarrollo que se ha medido en participación y producción: mayor número de socios, mayor cantidad de uva recogida. Los datos dan fe de ello. Los 50 asociados con los que se levantó esta elaboradora de vinos se han casi quintuplicado con el paso del tiempo, convirtiéndose en la actualidad en 242 miembros. Algo similar ha ocurrido con sus cosechas. De los 100.000 litros de vino que se obtuvieron en la primera vendimia de 1999, se pasó a producir en 2009, la mejor añada de su historia, un total de 370.000 litros (512.000 kilos). Cierto es que esta cifra no se ha vuelto a repetir, debido a que en los últimos años, las inclemencias meteorológicas han provocado importantes mermas en la producción de uva y en 2013 solo se cosecharon 180.000 kilos. Pese a todo, el desarrollo de esta entidad transformadora se ha notado en la mejora de la calidad de sus vinos, en el reconocimiento obtenido por los consumidores y en los premios cosechados a lo largo de todos estos años.
Uno de los últimos se lo otorgaron al Albillo Criollo Fermentado en Barrica 2012 (blanco) y el Listán Prieto 2012 (tinto) en la XIX edición de los Premios Mezquita, que se celebró en Córdoba en 2013, y en el que estos embotellados recibieron sendas medallas de bronce. Estos galardones se sumaron a los otros nueve que se le concedieron solo el pasado año, lo que posiciona a esta bodega en un lugar destacado dentro del panorama vitivinícola nacional e internacional.
La bodega, además de estar adscrita a la Denominación de Origen Vinos de La Palma (DO La Palma) con su marca Vega Norte, es la segunda de la isla y una de las pocas de Canarias acogidas a la Denominación de Origen Protegida Vinos de Calidad de las Islas Canarias con la marca Acertijo, al entender que con esta DOP adquieren una serie de beneficios desde el punto de vista comercial, sobre todo a la hora de proyectar sus vinos de cara al exterior; además de la contribución de este distintivo regional a la estabilidad del sector y su desarrollo ya que los bodegueros adscritos a ella tienen la posibilidad de vender y comprar su uva en todo el Archipiélago.
Vino de Tea


Vega Norte Blanco, Vega Norte Vendimia Seleccionada X Listán Prieto, Vega Norte Listán Prieto, Vega Norte Rosado, Vega Norte Tinto y Vega Norte Tea forman parte de la amplia selección de vinos que elabora esta SAT. Respecto a este último, el Vino de Tea, Vicente explica que se trata de un vino típico de La Palma, con autorización para denominarse como tal en la subzona norte de la isla, cuya peculiaridad es su maduración y envejecimiento en barricas de madera de pino canario (Pinus canariensis, corazón padre de 150-200 años). Este tipo de crianza se encarga de aportarle los toques mentolados y balsámicos que caracterizan a este embotellado y que recuerdan, según los especialistas, a los vinos de resina griegos. “Únicamente se elabora en La Palma y, aunque su producción en la isla se ha hecho desde siempre de manera tradicional y está generalizada, solo tres bodegas con DO lo embotellan y la nuestra es una de ellas. Se trata de un vino más conocido dentro que fuera de la isla y cada año se organizan concursos para elegir los mejores, aunque cuando acudimos a las ferias solemos llevarlo para darlo a conocer y cada vez suele llamar más la atención”.
Los vinos de Tea se elaboran, habitualmente, con una mezcla de dos variedades blancas y tintas. Las blancas como el Listán Blanco y Albillo, por lo general, maduran antes y aportan a la combinación el azúcar necesario para realizar el proceso de fermentación; mientras que la variedad tinta, la Negramoll y Listan Prieto, más tardía, es la encargada de aportar acidez y algo de color. Otras como Almuñeco son de maduración más temprana que la anterior y añaden mayor cantidad de materia colorante. En Bodegas Noroeste se elabora este tipo de vino con el 100% de uva tinta, mezcla de Negramoll, Almuñeco y Listan Prieto.

El sobrecoste de la doble insularidad
Para Vicente Jorge producir y comercializar un producto como el vino en una isla como La Palma tiene sus inconvenientes. Uno es la doble insularidad que se traduce en el aumento de los costes y otro, derivado del primero, es la imposibilidad de competir en precio con los vinos importados que llegan a Canarias y se comercializan a precios más bajos. “Nuestro única fortaleza es la calidad de nuestros vinos y tenemos que apoyarnos en ella para seguir diferenciándonos y vendiendo nuestro producto. Tenemos una producción limitada y está prácticamente vendida cada año, por lo que no tenemos excedentes. Vendemos, principalmente, en La Palma pero también enviamos al resto de las islas. Lo de exportar a la Península resulta muy costoso, aunque hacemos algunos envíos de manera puntual”.

Embotellados de estilo
Lo costoso es, sobre todo, adquirir los insumos necesarios para vestir al vino (botella, etiqueta, contraetiqueta, corcho, cápsula, cajas…), además del transporte terrestre o marítimo cuando se envía fuera de la isla y la distribución que también lo encarece. Gastos que asume el bodeguero y marcan un desembolso desigual en función de la isla donde se encuentre. Un ejemplo, mientras un bodeguero de Gran Canaria paga 0,30 euros por botella vacía (0,33 en Tenerife), a uno de La Palma le cuesta 0,05 euros más por unidad. Un diferencial de precios extrapolable al resto de los costes de producción, o lo que es lo mismo, lo que se conoce como el sobrecoste de la doble insularidad.
A pesar de estos hándicaps, el técnico reconoce que resulta más fácil comercializar en la actualidad que cuando empezó a funcionar la bodega. “Ahora contamos con una marca consolidada que nos ayuda a tener demanda porque la gente la conoce. Obviamente la crisis nos ha afectado y, aunque se vende menos volumen punto por punto, nos encontramos con que nuestros clientes han aumentado y cada vez hay más puntos de venta”. La venta online también aporta beneficios y se ha convertido en una vía complementaria al comercio directo, aunque todavía está lejos de su apogeo. Eso sí “cuando alguno de nuestros vinos recibe un premio, funciona como reclamo publicitario y aumenta la demanda”.
Sobre el futuro de la SAT Bodegas Noroeste de La Palma, Jorge reconoce que la importante evolución que ha experimentado en los 16 años en los que ha estado en funcionamiento ha llegado a su límite, al menos desde el punto de vista estructural. El edificio que la alberga no tiene capacidad de ampliación porque carece de espacio físico para hacerlo, lo que reduce, de alguna manera, sus posibilidades de introducir nuevas tecnologías. No obstante, seguirán trabajando para ofrecer unos vinos de calidad y posicionar a la isla entre las mejores zonas vitivinícolas de España.

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