Su última carta refleja ya la llegada de una estación que junto a la cordillera Cantábrica se hace de rogar aunque ya se note en el resto de España

Poco a poco, tímidamente y con intermitencias, el verano se va acercando a León, y con él las ganas de salir, comer fuera, volver tarde y disfrutar de largas sobremesas en una terraza… y si está en el centro neurálgico de la ciudad, a la sombra de la catedral, junto al Barrio Húmedo, pero fuera del bullicio, mucho mejor. Otro requisito imprescindible para que la salida sea una experiencia 10 es que se coma bien y a ser posible, que nos sorprendan. No se hable más. Tenemos destino, ya sea desde cualquier punto más caluroso de España para darse un respiro en su terraza en las frescas noches leonesas, o desde los aledaños para disfrutar de una genial cocina de autor: el restaurante Delirios. No en vano es uno de los más punteros y reconocidos de la Comunidad; cuenta con un sol Repsol, la recomendación de la Guía Michelin y fue nombrado restaurante del año en León en 2015.

Si hacen falta más alicientes para ir -o volver-, llegan las nuevas “chispas” que engalanan las materias primas protagonistas de la carta, y es que precisamente el mérito reside en convertir una “obsesión” -el amor por ciertos productos con los que le encanta trabajar a Javier, siempre que se puede de proximidad- en platos totalmente diferentes, evolucionados y acordes con la estación. A veces es la guarnición y otras además cambia el proceso de elaboración. Ahora se trata de darle un aire fresco, por ejemplo, a una perdiz o a un cochinillo segoviano al horno: “desnudarlo”, mimarlo y vestirlo de temporada, hacerle un traje nuevo de cara al verano… Concretamente a este último, el chef reconoce “haberle cogido cariño” y por eso no se mueve de la carta. Ahora lo acompaña un bizcocho instantáneo de pistacho con pera conferencia al curry, pistacho garrapiñado y un chutney que le aporta acidez y frescor.

“Cochinillo Segoviano, pistacho y pera conferencia al curry”

 

Pero también hay algunos integran-tes nuevos. A los entrantes llega un suculento Corte de foie con galletas de PX, sal de vino y chutney de ciruela y un apartado de exquisitos “Enlatados”, no por su origen, sino por su presentación: De tartar de salmón con encurtidos, tobiko y aguacate y De navajas, ponzu, aire de mar y puré de limón. La imprescindible Cecina de León con IGP, llega ahora acompañada de gel de albahaca y pan de remolacha; el Arroz cremoso de pulpo y verduritas con crujiente de malta y cerveza tostada. En cuan-to a los pescados de carta, también fetiches de Rodríguez: salmón, corvina y rape, todos en una versión más fresca y atrevida: El salmón como un tataki con papaya, olivas negras y ganache de aguacate, la Corvina en tiradito, con fresas, manzana Granny smith, sanguina y albahaca, o en versión caliente, el Taco de rape asado, romescu, ajo asado y agridulce de tomate verde. Para el final, la cocina dulce con truco: La Piña Colada vista de una manera diferente o la Oreo a nuestra manera, dos trampantojos que apetecen tanto o más después de descubrir lo que son en realidad. Tanto la carta, como el completo “Menú Gastronómico”, se pueden disfrutar como siempre, en su salón regado con frases de El Quijote por las paredes. Ahora también, con la llegada del calor, en sus coquetas mesas de la terraza, vestidas de largo para acoger una velada romántica a la luz de la luna o una dilatada sobre-mesa entre amigos.

“Tiradito de corvina, fresas, manzana granny smith,

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